Una de las ideas más extendidas entre los advenedizos en el mundo del e-mail marketing es que la efectividad de las campañas depende de la cantidad de suscriptores o contactos disponibles. Se tiende a poner el foco en la cantidad y no en la calidad de dichos suscriptores y como consecuencia se recurre a la compra de bases de datos.

base de datos emailing

En la red podemos encontrar empresas especializadas en la venta de bases de datos que contienen listados de empresas clasificadas por sectores. Suelen incluir el nombre, la ubicación geográfica, un correo electrónico y un teléfono de contacto. A pesar de que a priori puede parecer una alternativa interesante, la realidad es bien distinta. Practicar el arte del email masivo a partir de estas técnicas puede ser una fuente de pérdidas e ineficacia.

Este tipo de bases de datos suelen contar con información no actualizada por lo que en muchos casos los correos electrónicos no existen. Además, aquellos que existen tienden a estar colapsados debido a la gran cantidad de spam que reciben (procedente de los compradores que utilizan estas bases de datos). Evitar la compra de bases de datos se convierte en una las principales reglas de oro en la planificación y gestión de campañas.

Para aprovechar el enorme potencial que proporciona el mundo del e-mail marketing es recomendable recurrir a fuentes de adquisición orgánicas y basadas en la voluntad de nuestras audiencias. Olvida las fórmulas que se basan en el envío de información no solicitada a contactos externos. En el momento de planificar tu campaña a partir de un sistema de mailing masivo gratis asegúrate de que la procedencia de tus contactos sea de calidad.

A pesar de que estos directorios ponen a nuestro alcance una gran cantidad de direcciones e información aparentemente relevante no ayudan a obtener conversiones. Además, reducen considerablemente los ratios de interacción haciendo más probable que nuestras campañas acaben siendo clasificadas como spam. ¿Las razones? Tus e-mails no llegarán a abrirse y en caso de que tus receptores lleguen a leerlos lo más probable es que acaben convirtiéndose en una mancha que perjudique a tu imagen de marca:

  • No han solicitado ningún tipo de información e incluso lo más probable es que no estén interesados en tus servicios. Una base de datos es efectiva cuando está formada por usuarios que se han suscrito a ella por voluntad propia y porque consideran que nuestros contenidos pueden ser de alguna utilidad. Adquirir una base de datos externa y comenzar a enviar e-mails masivos a todo tipo de contactos con contenidos publicitarios no es una buena opción. En realidad, no sabemos nada de los destinatarios y trabajar con una audiencia que no conocemos obstaculizará el diseño de campañas ad hoc. Al final, las campañas tenderán a ser generalizadas y por lo tanto ineficaces.
  • Percibirán tus contenidos como una molestia y generarán emociones negativas: Esto es lo último que necesitas. Enviar e-mails promocionales o con finalidades comerciales de forma continua a personas que no han solicitado información al respecto puede considerarse un acto intrusivo. Es importante tener en cuenta que dichas bases de datos son utilizadas por un gran volumen de usuarios que envían correos de forma indiscriminada a todos los contactos que las integran. Como consecuencia, las bandejas tienden a colapsarse obligando a los receptores a cambiar de dirección, cerrar las cuentas o simplemente no volver a utilizarlas ignorando los e-mails que entran. Por otro lado, que no leyesen tus correos sería lo mejor que podría ocurrir porque de hacerlo, lo más probable es que los enviasen directamente a la bandeja de spam tras percibirlos como una instrucción.
  • Tus envíos servirán para invisibilizar tu marca reduciendo considerablemente tus oportunidades de negocio. El colapso que se genera en las bandejas de correo de los destinatarios reduce considerablemente las probabilidades de que lean nuestros contenidos. Cuando utilizamos una base de datos artificial y enviamos nuestras campañas damos por hecho que han sido recibidas y leídas. Como consecuencia, damos por supuesto que dichas empresas tienen constancia de nuestros contenidos. Sin embargo, lo más probable es que las direcciones estén desactualizadas, eliminadas o directamente colapsadas. Enviar correos masivos en grandes volúmenes y a diferentes destinatarios a partir de estos métodos supone una pérdida de control y a largo plazo puede generar problemas de organización pues no sabemos qué tipo de clientes o direcciones son reales (captadas a partir de suscripciones naturales) y cuales son artificiales. Al final puede obstaculizar nuestros procesos de trabajo reduciendo nuestra capacidad de análisis, minimizando los ratios de apertura y haciéndonos perder oportunidades de negocio con clientes potenciales correctamente segmentados.